Cuando se encienden las oportunidades en las zonas más aisladas de Ecuador

 

Muchas veces en intervenciones complejas del Banco las estrellas logran alinearse para abordar, desde diferentes frentes, diversidad de problemáticas y alcanzar logros más allá de los esperados en los lugares más alejados de un país y mejorar la vida de aquel a dónde es muy difícil llegar. Este es el caso del proyecto de Electrificación Rural y Urbano Marginal del Ecuador aprobado en mayo del 2012 por US$55 millones que tenía como objetivo incrementar y mejorar el acceso de electricidad en población rural y urbano-marginal del Ecuador. Lo que nació como un proyecto tradicional de expansión de infraestructura eléctrica, terminó catalizando una explosión de oportunidades para sus beneficiarios rurales y además se convirtió en proyecto emblemático de los esfuerzos sectoriales de transformación productiva del país.

En un contexto de alcanzar metas de cobertura eléctrica nacional del 97% para el 2013, con más de un millón de personas sin servicio eléctrico y una cobertura en el área rural del 84,7% y una del 95,7% en el área urbana, el Gobierno emprende en el 2010 la implementación del FERUM (Programa de Electrificación Rural y Urbano-Marginal del Ecuador) por medio de recursos de financiamiento internacional.

El FERUM (Fondo de Electrificación Rural y Urbano Marginal) fue creado en 1998 y designado bajo el artículo 62 de la Ley de Régimen del Sector Eléctrico de Ecuador, para financiar los programas de electrificación rural mediante la provisión de los fondos de construcción de los proyectos a ser desarrollados. Desde la creación del Fondo, para acceder a estos recursos, las comunidades realizaban solicitudes a cada empresa eléctrica distribuidora al Consejo Nacional de Electricidad (CONELEC), quienes a su vez realizaban la selección de proyectos a financiar. El beneficio directo de este programa era el Acceso al servicio público de energía eléctrica. (BOX)

¿Cuáles fueron entonces las estrellas a destacar en esta intervención que terminó generando oportunidades en las zonas más aisladas del país?

La primera estrella se traduce en que el proyecto nació dentro del ambicioso proceso de fortalecimiento y transformación de la matriz energética que estaba promoviendo el Gobierno y que aún lo sigue haciendo. Uno de sus grandes pilares es precisamente el aumento de la cobertura eléctrica en zonas urbano-marginales por lo que este programa nació y se desarrolló como proyecto emblemático de esta serie de reformas estructurales en el sector. Esto permitió una consistencia natural con la política de gobierno, así como la participación de un Ministerio fortalecido y comprometido.

La segunda estrella nace de los principales resultados del proyecto superando muy por encima las expectativas a nivel de acceso y calidad del servicio eléctrico de los ecuatorianos. El programa tenía como meta por medio de expansión de redes eléctricas beneficiar a 57.290 viviendas, logrando finalmente duplicar estas cifras (103.172 viviendas). De éstas, 30.874 fueron familias que se conectaron por primera vez al servicio eléctrico y 72.298 reportaron recibir un mejor servicio dadas las obras contempladas en la operación.

La tercera estrella hace referencia a lo alcanzado con los otros componentes propios del programa. Estos incluyen elementos a nivel de mejora de eficiencia y fortalecimiento de capacidad institucional para enfrentarse a la avalancha de proyectos de electrificación rural a los que emprendió el FERUM. Por un lado, con el proyecto se logró desarrollar una metodología de eficiencia económica que permitió identificar y priorizar aquellos proyectos donde la tarifa fuera suficiente para cubrir los costos de la inversión del proyecto. Esto a su vez generó ahorros importantes por US$2 millones que permitieron incorporar a más viviendas en el programa. Y por otro lado, permitió institucionalmente contar con un programa integral de educación y capacitación a todos aquellos habitantes de zonas aisladas que se enfrentaban por primera vez a dinámicas de vida con luz.

“En las capacitaciones hablamos de cuatro aspectos principalmente: 1.Ahorro de energía, 2. Pago puntual, 3. Prevención de accidentes eléctricos y 4. Cuidado al medio ambiente” Luis Campos, Socializador del Programa FERUM

La cuarta y quinta estrella se refieren a aquellos resultados adicionales y no previstos de este ambicioso programa y que se traducen en las valiosas oportunidades que el proyecto mismo generó. La cuarta emerge de los resultados más allá de la cobertura eléctrica identificados como una reducción de las pérdidas eléctricas. Durante la ejecución de este programa, la mejora en las redes de distribución y en la instalación de equipos permitió que se recuperara energía antes no facturada en conexiones ilegales y permitió una mejor medición en usuarios del servicio. Esto se tradujo en una recuperación de energía antes no facturada por US$3.3 millones anuales, lo que al final se convirtió en mayores ingresos para el Gobierno.

Y como la quinta estrella en muchas instancias es considerada como un “lujo imprescindible”, el programa por diseño contenía el desarrollo de metodologías para evaluar el potencial productivo de las comunidades rurales y urbano-marginales. Lo que no se contempló, fue que más de 50 proyectos productivos se evaluaran para desarrollar al mismo tiempo de la ejecución del proyecto y desarrollaran a su vez tantos beneficios para los pobladores.

Este fue el caso del Centro de Acopio de Leche María Mián en la provincia de Pichincha. 106 familias de pequeños productores tenían dificultades para vender leche de calidad sin un espacio común para ofrecer su producción. El proyecto permitió la construcción y equipamiento de este centro donde los pequeños productores pudieron tener su leche refrigerada y en mejores condiciones. Con electricidad, pudieron no sólo tener un producto de mayor calidad, sino una comercialización colectiva y competitiva.

¿Cómo continuar alineando estrellas?

Durante el 2013 una segunda operación con el BID se aprobó por US$30 millones y que aún sigue en ejecución. Si bien la primera alcanzó resultados importantes de cobertura, eficiencia y mayor capacidad, además de los resultados adicionales ya mencionados, una evaluación de impacto en esta segunda fase podrá mostrar resultados aún más precisos de mejora de calidad de vida de los beneficiarios como lo son mejoras en indicadores de educación, mejora en percepción de seguridad y mejora en ingresos de los hogares.