Orquestas Juveniles y su superpoder de transformación social

Encontrar la posibilidad de generar un superpoder de transformación positiva en niños y jóvenes en situación de alta vulnerabilidad y pobreza parece misión imposible. Sin embargo, a través de diferentes modelos de intervención, esto se logra día a día en todos los países de la Región. En Venezuela y Perú a través de modelos de desarrollo social basados en la formación musical. Sus efectos han trascendido lo que ya de por sí es un notable desarrollo individual: niños cantando y entonando canciones con talento, compromiso, corazón y disciplina.

El BID ha apoyado estas experiencias que han resultado altamente exitosas y han sido replicadas en varios países. En Perú en muy poco tiempo, la ONG Sinfonía por el Perú, ha utilizado esta intervención cultural y educativa, como herramienta fundamental para el desarrollo integral y cognitivo de jóvenes que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad y riesgo. Por su parte, en Venezuela, el programa del Gobierno llamado El Sistema (Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela), es la intervención insignia que promueve valores de ciudadanía y fomenta el acceso y la inclusión social de niños y jóvenes a través del conocimiento y la práctica colectiva de la música.

¿Cómo se ha generado este Superpoder de Transformación?

Al iniciar el apoyo del BID, Venezuela contaba en el 2006 con índices de 74% de niños entre 0 y 9 años y de 71% de niños entre 10 y 15 años que pertenecían a hogares pobres, así como con índices de pobreza total del 33,9% a nivel nacional[1]. De los beneficiarios del p33-06rograma, el 81% pertenecían al estrato medio-bajo y el 67% procedían de los estratos más pobres de la población. Por su parte Perú en el 2011 atravesaba por un contexto donde la incidencia de la pobreza (34,8%) y los problemas que esta conlleva, acrecentaban los desafíos de desarrollo humano y social de los niños y adolescentes de los barrios urbano marginales de las ciudades del país (cifras más focalizadas en niños, como se hace en VE) .

En este contexto, los modelos de núcleos de intervención de El Sistema y Sinfonía por el Perú   cantar y tocar   enseñan a niños y jóvenes en riesgo obras musicales clásicas y populares, una disciplina en la práctica colectiva de  instrumentos, talleres y orquestas que complementan su formación a nivel individual.

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En ambos países existió un interés compartido del BID con FUNDAMUSICAL en Venezuela y con GRADE en Perú, por confirmar con evidencia empírica los resultados visibles de recorrer los salones de los núcleos, o de conversar con los niños y jóvenes que revelaban su dedicación a la música y talento. A pesar de ser programas independientes y siendo el modelo venezolano el pionero a nivel regional, se realizaron en el 2013, evaluaciones experimentales aleatorias de los dos programas.  Incluir link a las evaluaciones

En Perú, el estudio encontró que además de la formación musical que recibieron los beneficiarios de cuatro núcleos en diferentes zonas del país (769 niños y jóvenes entre los 4 y los 20 años de edad), el programa tuvo resultados positivos en el ámbito personal, escolar y familiar de los beneficiarios como lo fueron el aumento del auto-estima, una mayor creatividad, la disminución de la agresividad, el aumento del gusto por el trabajo en la escuela, la mayor capacidad para retener números y una mayor perseverancia para llevar a término sus ideas entre los participantes del programa.33-07

Por su parte en Venezuela y con una evaluación de mayor escala, se evidenció (qué se evidenció? Al final la frase parece incompleta)  con la participación en el programa de 2.914 niños, niñas, adolescentes y jóvenes entre 6 y 14 años, divididos en 16 núcleos. Con la colaboración de FUNDAMUSICAL y un equipo de expertos internacionales en psicología, estadística, y sistemas de información, el estudio encontró que los beneficiarios alcanzaron mayores habilidades de autocontrol y menores problemas de conducta. Asimismo, se observó que la participación de los niños en El Sistema contribuyó a reducir significativamente el comportamiento agresivo y problemas de conducta entre los niños varones expuestos a situaciones de violencia. También se pudo comprobar que el programa generaba aumentos significativos en el autocontrol y reducción de problemas de conducta en niños cuyas madres poseen menores niveles educativos, lo que implica, nuevamente, la obtención de impactos significativos en niños cuyos niveles iniciales de competencias presentan más posibilidades de mejora.

La consolidación del Superpoder

Durante el 2015 y 2016 los dos programas permanecerán vigentes y seguirán creciendo, así como sus niños y jóvenes. Sinfonía por el Perú y el El Sistema junto con el BID estarán trabajando en nuevas intervenciones para mantener los modelos en los países y consolidar este superpoder de transformación en los niños y jóvenes peruanos y venezolanos que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Se espera que la sede de Sinfonía (link a las CTs que estamos apoyando) sea una realidad y así como en Venezuela, el superpoder lo tengan miles de niños y jóvenes inspirados y sensibilizados en la música y la cultura.

[1] Instituto Nacional de Estadísticas, INE (Informe Social 2006)